Día 47: A un zancudo
- Papyruz
- 24 may 2021
- 1 Min. de lectura
Hola Zancú,
Cuando pienso en ti, lo primero que recuerdo es ese sonido insoportable que hacías en mi oído cada vez que dormía. Luego te encontraba y plasch, cachetada contigo.
Pero me traes buenos recuerdos, porque siempre que los aplastaba en cantidades extremas, o me encontraba en el campo o en un lugar hermoso rodeada de naturaleza.
Por fortuna nunca me contagie con uno de los tantos virus y enfermedades que se encargan de transmitir a través de sus picadas.
Debo reconocer que me encanta cuando me pican en la planta del pie, me da mucha risa la sensación de su picadura en esa zona. Tratare en lo posible de mantenerlos alejados, porque cuando se lo proponen son realmente fastidiosos.
Con el tiempo los pude conocer mejor, y aprendí que solo las hembras son las que pican. Son como una especie de moscas pequeñas con una mezcla de vampiro.
En las noches de silencio y mucho calor entran por la ventana, nos susurran al oído y nos dejan esa marca incómoda como una especie de firma al picar.
Repelente para ustedes.
Atentamente,
La Picada
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