Día 59: A un niño
- Papyruz
- 6 jun 2021
- 1 Min. de lectura
Cuando te vi por primera vez no fue tu boca la que hablo conmigo, fue a través de tu mirada que te comunicaste, que percibí la angustia e indiferencia de la sociedad.
Podemos dar una mano al necesitado, regalarle abrigo y comida cuando lo necesite para apaciguar su frío y el hambre, pero cuando existen víctimas de maltrato lo único que podemos hacer para ayudar, es no quedarnos callados y ser cómplices de la inhumanidad que presenciamos.
Esa noche no dormí bien, pude entender al padre que abandona a su hijo por no poder darle la calidad de vida esperada, pero no entendí a los que los mantienen a su lado para maltratarlos y hacerlos sentir desprotegidos.
Solo pido que el mensaje de tus ojos lleguen a las personas indicadas a través de mi voz, que el mundo no silencie este tipo de horrores.
Una Madre debe ser el nombre de Dios en los ojos y corazones de todos los niños.
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