Día 73: A las Deudas
- Papyruz
- 10 ago 2021
- 1 Min. de lectura
A nadie le gusta tenerte, eres un poco indeseable y en algunos casos has sido motivo
de eventos desafortunados. Pero te voy a decir algo, en mi caso siempre que apareces,
especialmente cuando lo haces en formas de cuotas, terminas por generarme una
enorme satisfacción.
Nunca he sido de acumularte porque eres un poco traicionera, hay que saber hasta
donde tenerte y asegurarse bien de que no vuelvas. A veces trato de recordar cuando
fue la primera vez que apareciste en mi vida, y no te encuentras en mi memoria.
Debe sentirse feo que uno no pueda ser recordado ni por bueno ni por malo, y peor
que eso, sentirse utilizado para tener algo. Espero que no te sientas mal, y sigas
apareciendo en pequeñas cuotas hasta desaparecer por completo.
Cada uno tiene su tiempo de caducidad, pero contigo hay que tener un poco de cuidado, porque si llegamos a descuidarnos terminas por aplastarnos sin siquiera darnos cuenta.
Te propongo invitarte de a ratos, por lo menos tres veces al año, con una sola condición. Me gustaría que las veces que aparezcas en mi vida sea para cosas realmente importantes.
Me asegurare que, al momento de tener tu tarjeta de presentación en la mano, y al
saludarte, no llegue a sentir el efecto látigo que generalmente produces en los que te
acostumbran a utilizar.
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